VANG #1. TRUSS

Jueves 18 de marzo (19:30). Entrada libre.

Imágenes a mil por hora, ruido extremo, exteriorización permanente, banalidad, consumo o virtualidad forzosa son elementos que invaden nuestra extraña cotidianeidad y que saturan constantemente nuestro entorno sonoro. Por ello, el primer concierto de VANG IV propone ir radicalmente en dirección contraria, recuperando la escucha como encuentro entre los cuerpos, o como forma de resistencia a la constante homogeneización sensorial a la que nos vemos sometidos. Una vuelta al “aura” de los acontecimientos, ese paraíso perdido formado por un instante preciso y un espacio concreto en el que suceden/suenan las cosas.

Para tal cometido, contamos con la presencia de TRUSS, una agrupación formada por Bárbara Sela (flautas de pico), Alejandro Rojas-Marcos (clavicordio) y Ferrán Fagés (guitarra acústica y electrónica analógica) que basa su discurso en la exploración sonora de materiales frágiles e íntimos logrando un sonido sorprendente que parte del entramado de posibilidades tímbricas que ofrecen sus respectivos instrumentos. TRUSS acude a la crudeza de estos instrumentos de madera, enraizados en la llamada música antigua para, desde sus propias limitaciones, generar un nuevo código sonoro basado en gestos elementales y primarios. Su primer y único disco hasta la fecha Todos los animales se reúnen en un gran gemido (Inexhaustible Editions, 2020) nos da las pistas de cómo lo primitivo se sitúa en la base de su narrativa sonora conformando una suerte de orquesta de seres sin conciencia únicamente llevados por su propio instinto.

¿Qué es lo más tenue que podemos llegar a escuchar? ¿Puede construirse la riqueza del sonido a partir de la limitación? ¿Hasta dónde nos podemos arriesgar? ¿Cuál es el límite del movimiento sonoro? Son preguntas que están en la base de la poética de TRUSS, y que para responderlas, quizás sea este el momento de detenerse y empezar un viaje hacia nuestro interior. Quizás sea este, también, el momento de rebelarse ante la escucha homogeneizada impuesta por las pantallas y atrevernos, aunque sea por un instante, a entrar en un mundo en el que lo principal sea, simplemente, pararse y escuchar.

Texto: Jose Pablo Polo

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