VANG #1. Peter Bosch y Simone Simons

ACUÁTICA (2019)

29 de octubre, 20h.

La fuerza pura del sonido, entendida como una constante sucesión de vibraciones a través del aire, está en el origen creativo de las obras de los creadores holandeses Peter Bosch (1958) y Simone Simons (1961). El sonido – medio físico que potencia un lugar habitándolo y transformándolo –  se convierte en materia prima de todas sus obras mediante el uso de “vibradores mecánicos” de todo tipo que accionan diferentes objetos produciendo un amplio abanico de sonoridades. De esta manera, su labor como ingenieros/luthiers del sonido y compositores se confunde, a fin de poder hablar de una suerte de creadores totales que parten de objetos cotidianos – generalmente en desuso – otorgándoles una nueva vida mediante la creación de universos sonoros únicos y sugerentes.

Cantan un huevo. Bosch & Simons, 2002.

Bosch y Simons son deudores de una tradición en la que tecnología y música van de la mano. Podemos situar el origen de este binomio en el siglo II a.C. dentro de la antigua Grecia con la aparición del arpa eólica consistente en un número variable de cuerdas tensadas, que en su movimiento vibratorio provocado por el viento, generaban una serie de tonos. Pero quizá sea, entorno a 1910, Luigi Russolo con sus Intonarumori el precedente más conocido y cercano en el tiempo dentro de esta cronología de músicos inventores. La finalidad de Russolo con sus máquinas era “reemplazar la restringida variedad de timbres de los instrumentos orquestales por la variedad infinita de timbres obtenidos a través de mecanismos especiales (…) estamos saciados y encontramos mucha más fruición en la combinación de los ruidos de los raíles, el motor de explosión, los carruajes y las masas aullantes que en la enésima escucha de la Heroica o la Pastoral”. El primero de estos nuevos instrumentos que generó un nuevo paisaje sonoro en los oídos de la humanidad fue el Explosionatore (Explosionador), una máquina que emitía de 10 formas diferentes los sonidos de un motor. 

Intonarumori, Luigi Russolo (1913)

Cumpliendo la máxima de Bertolt Brecht quien afirmaba que “El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”, la poética creativa de Bosch y Simons se apodera de este pensamiento en sus obras resignificando constantemente el entorno que les rodea. En su pieza Krachtgever (1993-98), ganadora del prestigioso Prix Ars Electronica, crean una gran sinfonía de cajas vibrantes a través del empleo de muelles que accionan sucesivamente las cajas a diferentes velocidades. Igualmente, podemos encontrar procesos similares en obras como Cantan un huevo (2000-2001) en la que las superficies vibrantes empleadas son recipientes de vidrio o en Último esfuerzo rural (2004-2017) en la que trabajan con objetos encontrados en entornos rurales. De esta manera, al igual que en los ready-made de Marcel Duchamp o en los poemas visuales de Joan Brossa, los objetos en las obras de Bosch y Simons se despojan de su pasado convirtiéndose en seres sin memoria que emergen ante nuestros ojos y nuestros oídos a fin de mostrarnos una realidad diferente. 

Último esfuerzo rural (2018), La Casa Gran, La Pobla de Vallbona (Valencia)

 

ACUÁTICA (2019)

Quizá sea el agua uno de los orígenes principales del acto de escuchar. Desde el acuoso vientre materno, pasando por el repicar de las olas del mar, el borboteo de los arroyos o los encuentros de la lluvia con superficies sólidas de toda índole, el sonido del agua se constituye como parte primaria de nuestro ADN acústico. Con motivo de su presentación en VANG, Bosch&Simons traen consigo una obra de nueva creación titulada Acuática en la que el agua se convierte en la principal generadora del discurso musical. 

En Acuática, una serie de hidrófonos introducidos en doce recipientes llenos de agua (diez garrafas y dos sulfatadoras) registran los sonidos que producen en su interior las burbujas de aire. Este proceso permite a Peter Bosch y Simone Simons recopilar una gran variedad de sugerentes timbres y, como si de los directores de un coro acuático se tratara, mezclarlos en directo elaborando un gran crescendo sonoro de media hora de duración.

 

Acuática, Bosch&Simons (2019)

BOSCH & SIMONS

Desde el principio de nuestra colaboración en Amsterdam, 1985, hemos abarcado varias y distintas actividades, tales como performances, conciertos y producciones teatrales. A partir de 1990, sin embargo, hemos centrado nuestra atención en la construcción de “máquinas musicales”. Dentro de España hemos mostrado nuestra obra entre otros en Metrònom, Barcelona (2001, 2004 y 2005), el Museu d´Art Modern de Tarragona (2003), en el Centro del Carme, La Nau y Teatro Principal Valencia (Ensems, 2000, 2004 y 2014) y en el Círculo de Bellas Artes, Madrid (Escena Contemporanea, 1999 y 2004). También hemos impartido talleres en la Universidad Politécnica de Valencia (2002 y 2005), en el centro cultural Antiguo Instituto de Gijon (2004 y 2005) y en el LIEM, Museo Reina Sofía (2005). Recientemente hemos impartido talleres en FACT, Liverpool, 2012, Nits d´Aielo i Art, Valencia, 2014, NAISA, Toronto, 2015, KunstKraftWerk, Leipzig, 2016 y Centro Cultural Galileo, Madrid, 2019.

Internacionalmente nos conocen sobre todo por la obra Krachtgever que recibió un Golden Nica en 1998 en el concurso Prix Ars Electronica, Linz, 1998, en la sección de Digital Musics. Otra obra conocida es Aguas Vivas que recibió una mención en VIDA, Madrid, 2003, obra que ha sido expuesto entre otros en Metrònom, Barcelona, 2004, en “White Noise”, ACMI, Melbourne, 2005 y en 2007 en “El Medio es la Comunicación”, Espacio El Tanque, Sta Cruz de Tenerife. En otoño 2009 GRAME, Lyon organizó un retrospectivo de nuestra obra desde 1990 en La Tour du Pin, Francia. Obras más recientes son Mirlitones, un encargo de Dordtyart, Países Bajos, 2012  y Wilberforces, FACT, Liverpool 2012/13. Mirlitones se ha mostrado posteriormente en la ICMC 2013, Perth/Fremantle y en el Sound travels in Sound Art Festival, Toronto, 2015. En 2016 remodelamos la obra para la exposición “Arte sonoro en España, 1961-2016”, Museo Fundación Juan March, Palma de Mallorca. Nuestra obra posterior Último Esfuerzo Industrial IIIV se estrenó en el MEM festival, Bilbao, 2014. Esta obra se puede mostrar en forma de concierto (CentroCentro, Madrid, 2015, Radical dB en Etopía, Zaragoza y Centro de Carmen, Valencia, 2016) y como instalación (exposición A.N.T, Galería Punto, Valencia, 2015).  Último Esfuerzo Rural III se estrenó en la feria de arte justMAD, Madrid, 2017 en el marco de los Premios EX.

boschsimons.com

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VANG 2019-20

Vang es un ciclo mensual focalizado en la exploración de nuevos discursos sonoros. Vang transita por la música contemporánea, la improvisación libre, el arte sonoro o la performance, por el presente y por el pasado, tratando de acoger y proponer diversas formas de sonar, de escuchar o de percibir.

Vang 2019-2020 se centra en dos líneas de acción: los objetos y la memoria. “Objeto” deriva de “ob” (sobre, encima) y “iectus”, de “iacere, arrojar, lanzar” (echar). Normalmente, se asume que es eso “puesto delante”, aquello que se opone al sujeto, eso que está “arrojado” al mundo y con el que tenemos que lidiar. Tradicionalmente, los objetos musicales eran medios para la expresión de un sujeto creador. No interesaba tanto el objeto como la idea que portaba. Un violín era relevante en tanto podía expresar con más o menos tino las ideas que el compositor quisiera formular a través de él. A partir del siglo XX, la capacidad de sonar de los objetos adquiere otra dimensión, más allá de la de generar sonidos, musicales o no. Pierre Schaeffer, uno de los primeros teóricos en pensar sobre estas cuestiones, hablaba del “lenguaje de las cosas”. Para él, la lingüística tradicional -y con ella la música- habrá estudiado “los objetos sonoros como portadores de conceptos abstractos”, basándose en la “dualidad permanencia-variación”. Sin embargo, la atención a ese “lenguaje de las cosas” abría un mundo de escucha desde la indiferencia y la impenetrabilidad. El objeto que suena no tiene una forma de sonar antropomórfica, sino que más bien siempre suena como una pregunta para los límites de la escucha humana. El foco se pone en el qué suena, y no (solo) en la capacidad para ser medio del contenido conceptual. La paulatina conquista del cuerpo, uno de los logros del pensamiento desde los años 70, también se había centrado en los cuerpos humanos. Poco a poco, las prácticas artísticas han puesto el acento en otros cuerpos. Los objetos, que articulan nuestros espacios cotidianos y, normalmente, son tratados con indiferencia, abren otras interacciones impensadas cuando se pone en suspenso esa cotidianidad y se resignifican, sin exigirles que porten un mensaje, sino que pongan en vibración la materia.

El sonido tiene y no tiene al tiempo. Sucede en, con, a través, a pesar de él. El tiempo, que es una organización emocional, medida, des-medida, antropomórfica, mecánica y -al menos- relativa, es experimentado de forma muy distinta en el sonido, donde es posible la repetición, la dilatación, la pausa o la interrupción, que en la vida cotidiana, donde nos aferramos a lo lineal y lo causal (pasado, presente, futuro). El sonido, así, desmiente la organización meramente cronológica de la vida. No siempre hay un orden en el tiempo. Ni tampoco un sentido. Se podría incluso decir que el sonido propone un tiempo nuevo que revuelve aquello que derivamos de la organización cronológica del tiempo, como la puntualidad, la ordenación y jerarquización de experiencias (los recuerdos y las  expectativas) -poniendo así en suspenso la emoción vinculada a cada forma de jerarquía- o la supuesta simetría entre instantes. En concreto, en esta edición de Vang, el tiempo fijado, la memoria, o la posibilidad de fijarlo, serán protagonistas. El sonido, que tiene el tiempo al mismo tiempo que lo pierde, permite pensar en el legado, la relación con la historia o el recuerdo como una ausencia o como cifra de una presencia que se ha desvanecido. Theodor Reik señalaba que “la función de la memoria consiste en proteger las impresiones; el recuerdo mira a su disolución. La memoria es conservadora esencialmente y el recuerdo, en cambio, es destructivo”. En ese cruce entre conservación y destrucción se encuentra el sonido. Es ahí adonde nos dirigimos.

Comisariado: Alberto Bernal, Marina Hervás, Anna Margules
Dinamización: José Pablo Polo

CentroCentro
Plaza de Cibeles, 1, 28014, Madrid
Auditorio Caja de Música. 20:00
Entrada libre hasta completar aforo

Descargar programa: vang_programa

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