VANG #2. Raúl Cantizano + Los Voluble

Jueves 15 de abril. (20:00). Entrada libre.

¿Cuál es la zona acordonada que pone límites a las posibilidades de la guitarra?,

¿Cuál es la zona fronteriza que podemos habitar antes de salirnos del tiesto?,

¿y el tiesto es suficiente para abarcar todo lo posible?.

¿Cuál será la zona que acordemos para hacer música?, ¿y flamenco?

¿Cuál es el espacio de confort y la zona de seguridad en estos tiempos tan extraños?

¿Cuál es el espacio público?, ¿y el privado?,

¿Cómo estamos hoy haciendo público nuestro espacio privado a través de los medios?

¿Cuales son las zonas vetadas? ¿y los juegos, los niños, los parques…?

Estas son algunas de las preguntas que Raúl Cantizano y Los Voluble  plantean a la hora de abordar su proyecto ZONA ACORDONADA: un concierto audiovisual de guitarra flamenca preparada en el que conviven la remezcla audiovisual, las nuevas tecnologías, el arte sonoro, la música experimental y el flamenco. Una expansión de los límites de la guitarra flamenca, así como el desbordamiento de la idea de concierto, eliminando, desde la heterodoxia, las fronteras entre géneros musicales y artísticos.

Raúl Cantizano, El baile de las cuerdas

LA GUITARRA EXPANDIDA

La guitarra es un instrumento que aún no esté bien conocido. ¿Quién diría que de todos los que se usan hoy, tal vez es el más a propósito para causar ilusión con la semejanza de los efectos de una orquesta en miniatura?

Dionisio Aguado, Nuevo método para guitarra (1843)

La guitarra es una pequeña orquesta. Cada cuerda es un color diferente, una voz diferente.

Andrés Segovia

La crisis de la armonía tonal de principios del Siglo XX trajo consigo una profunda reflexión acerca de la idea de instrumento, revolucionando por completo el futuro de la música. Si bien, y tal como afirmaban los maestros Aguado y Segovia, la guitarra es uno de los instrumentos que posee mayor diversidad de timbres, fue el piano, instrumento rey de la tradición clásica, el que se convirtió en el caballo de batalla de esta revolución.

Ya en 1911, el compositor húngaro Béla Bartók (1881-1945) en su Allegro Barbaro, y en otras obras posteriores, replantea, con el uso de armonías cerradas y registros extremos, el imaginario acústico tradicional del piano, emparentándolo con determinados instrumentos de la familia de la percusión.

Béla Bartók, Allegro Barbaro (1911)

A pesar del origen europeo del piano y las aportaciones nada desdeñables de compositores como Debussy, Stravinsky o Webern, las principales novedades, en lo que a la expansión sonora de los instrumentos se refiere, iban a acontecer al otro lado del océano. En 1923, el compositor estadounidense Henry Cowell (1867-1965) se convertía, con su pieza Aeolian Arp, en uno de los primeros creadores en manipular directamente las cuerdas del piano, como si de un arpa se tratara. Las 88 teclas desaparecían en favor de nuevas y hermosas sonoridades que despertaban los vetustos oídos de comienzos de siglo.

Henry Cowell, Aeolian Arp (1923)

Estas investigaciones de Cowell, así como algunos tímidos experimentos llevados a cabo por Erik Satie en años pretéritos, fueron la inspiración definitiva para el compositor norteamericano John Cage (1912-1992) quien a partir de 1938 con obras como Bacchanale (1938/1940), A Room (1943) o Sonatas & Interludes (1946-48) daba a luz a lo que hoy día conocemos como “piano preparado”, y que no es otra cosa que la manipulación de las cuerdas del instrumento empleando materiales de todo tipo: trozos de madera, goma, papel, metal, etc…

John Cage, Sonatas & Interludes (1946-48)

De esta forma, el nuevo universo tímbrico creado por Cage, así como la influencia que ejerció durante los primeros años del Siglo XX la aparición de la música electrónica, posibilitando la escucha de nuevos sonidos, llevó a numerosos compositores a entender desde una perspectiva completamente diferente la idea tradicional de instrumento. Claro ejemplo de ello son las piezas compuestas por el compositor alemán Helmut Lachenmann (1935-) desde los años 60 del pasado siglo, en las cuales desarrolla un lenguaje sonoro que abarca, sin límites, la totalidad de las posibilidades que ofrece cualquier instrumento mediante el uso de técnicas interpretativas de toda índole.

Helmut Lachenmann, Salut für Caudwell (1977)

Un nuevo mundo sonoro se abría paso, constatando, firmemente, una nueva realidad musical que llega hasta nuestros días. Durante todo el Siglo XX, gracias a todas estas, y otras aportaciones, los instrumentos dejaron de expresarse a través de notas (alturas) para convertirse en auténticos hacedores de sonido con infinitas posibilidades. A todo esto, hay que añadir las consecuencias que trajo consigo a partir de los años setenta la manipulación electrónica de los instrumentos en vivo, así como la interacción con otra serie de dispositivos audiovisuales. Nacía así el concepto de música expandida, un género que no entiende de géneros – debido a la hibridación de todos ellos – y que desborda todas las fronteras artísticas poniendo, eso sí, siempre el foco en la materia sonora.

Nam June Paik & Charlotte Moorman, TV Cello (1976)

Así, ya en 2021, Raúl Cantizano y Los Voluble se convierten en ZONA ACORDONADA en excelentes testigos de toda esta cronología de lo “expandido”, y con el flamenco como base, convierten a la guitarra, ahora sí, en esa suerte de orquesta en miniatura repleta de colores y voces diferentes capaz de trasladarnos a universos sensoriales nunca antes transitados.

Raúl Cantizano + Los Voluble / Zona Acordonada

Texto: Jose Pablo Polo

VANG IV. Presentación del concierto de Raúl Cantizano + Los Voluble

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VANG #1. TRUSS

Jueves 18 de marzo (19:30). Entrada libre.

Imágenes a mil por hora, ruido extremo, exteriorización permanente, banalidad, consumo o virtualidad forzosa son elementos que invaden nuestra extraña cotidianeidad y que saturan constantemente nuestro entorno sonoro. Por ello, el primer concierto de VANG IV propone ir radicalmente en dirección contraria, recuperando la escucha como encuentro entre los cuerpos, o como forma de resistencia a la constante homogeneización sensorial a la que nos vemos sometidos. Una vuelta al “aura” de los acontecimientos, ese paraíso perdido formado por un instante preciso y un espacio concreto en el que suceden/suenan las cosas.

Para tal cometido, contamos con la presencia de TRUSS, una agrupación formada por Bárbara Sela (flautas de pico), Alejandro Rojas-Marcos (clavicordio) y Ferrán Fagés (guitarra acústica y electrónica analógica) que basa su discurso en la exploración sonora de materiales frágiles e íntimos logrando un sonido sorprendente que parte del entramado de posibilidades tímbricas que ofrecen sus respectivos instrumentos. TRUSS acude a la crudeza de estos instrumentos de madera, enraizados en la llamada música antigua para, desde sus propias limitaciones, generar un nuevo código sonoro basado en gestos elementales y primarios. Su primer y único disco hasta la fecha Todos los animales se reúnen en un gran gemido (Inexhaustible Editions, 2020) nos da las pistas de cómo lo primitivo se sitúa en la base de su narrativa sonora conformando una suerte de orquesta de seres sin conciencia únicamente llevados por su propio instinto.

¿Qué es lo más tenue que podemos llegar a escuchar? ¿Puede construirse la riqueza del sonido a partir de la limitación? ¿Hasta dónde nos podemos arriesgar? ¿Cuál es el límite del movimiento sonoro? Son preguntas que están en la base de la poética de TRUSS, y que para responderlas, quizás sea este el momento de detenerse y empezar un viaje hacia nuestro interior. Quizás sea este, también, el momento de rebelarse ante la escucha homogeneizada impuesta por las pantallas y atrevernos, aunque sea por un instante, a entrar en un mundo en el que lo principal sea, simplemente, pararse y escuchar.

Texto: Jose Pablo Polo

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VANG IV – 2021

 —> Programa

Desde la iniciativa y apoyo de CentroCentro surge Vang, un ciclo mensual focalizado en la exploración de nuevos discursos sonoros. Vang transita por la música contemporánea, la improvisación libre, el arte sonoro o la performance, por el presente y por el pasado, tratando de acoger y proponer diversas formas de sonar, de escuchar o de percibir.

VANG IV – Cuerpos/Espectros

El telescopio, el microscopio o los rayos equis consiguieron hacer visible lo invisible. De la misma fascinación por la posibilidad de captar la onda lumínica surgió primero el fonoautógrafo y, más tarde, el fonógrafo. La tecnología buscaba, así, hacer presente aquello que no es inmediatamente perceptible por los sentidos. No por mero capricho: la configuración de la vida (y su posibilidad) viene marcada, en buena medida, por lo que no se ve. Partículas, microbios o planetas constituyen las formas específicas de darse la vida. Hoy lo sabemos bastante bien. La tecnología acudió ante la pandemia a tratar de sustituir –aparenetemente– de manera temporal la experiencia “real” cotidiana, marcada por el encuentro de cuerpos y el habitar colectivo de espacios públicos o semipúblicos. Es decir, aquello que se había postulado como propuesta –aterradora para algunos, apasionante para otros– en las plataformas Habbo Hotel (2000) o Second Life (2003); o el videojuego The Sims (2000), parecía ser ahora modelo para nuestra propia vida. Convertidos en avatares, nicknames y usuarios masivos de videoconferencias, esperábamos. Seguimos esperando. Nos habíamos convertido nosotros mismos en apariciones espectrales. La vivencia “en nuestras propias carnes” de lo que podría haber sido un excelente guion de una novela de ciencia ficción hace patente que la presencia es radicalmente insustituible. Esta evidencia, tan amenazada por todo esfuerzo de crear realidades interactivas inmersivas, sofisticadísimos 3D y mejoradas plataformas de encuentros online, vuelve a aquello que nos contaba Paul Valéry en un contexto bien distinto: que lo más profundo es la piel.

La propuesta que constituye VANG IV, así, busca visitar la imposibilidad de la sustitución del cuerpo, interrumpir la seánce colectiva a la que nos aboca la extrañeza cotidiana.

Comisariado: Alberto Bernal, Anna Margules

CentroCentro
Plaza de Cibeles, 1, 28014, Madrid
Auditorio Caja de Música. 20:00
Entrada libre hasta completar aforo

 

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